¿Cuantos de nosotros hemos ido un día a casa de nuestros abuelos cuando éramos pequeños y nos han sacado una caja de metal (que normalmente era de galletas danesas) llena de fotos?. Recuerdo cuando era pequeño en casa de mis abuelos habia una y estaba hasta arriba de fotos de mil tamaños, en acabados varios; seda, brillo, mate, sepia... ahí se podía apreciar el paso de los años, sin necesidad de fijarse en cada foto, algunas con borde blanco, otras sin y otras con el borde dentado.
¿Os imagináis como enseñaremos las fotos a nuestros nietos? "Hijo... traeme el ipad mini del armario que te muestro las fotos de joven..." Seguramente no tendrá batería o apple habrá cambiado ya el cable 26 veces, esto es un poco exagerado pero no se aleja mucho de lo que pasará algún día. Muchas veces escuchamos que nos meten miedo con lo de que el disco duro se romperá, pero creo que lo más posible es que las fotos se pierdan, se pierdan por no verlas en la mano, porque cogerás ese disco duro y solo veras plástico negro y lo soltaras en un cajón. No veras esas fotos de niño al agarrarlo y dirás "esto tengo que guardarlo bien".
Hoy en día se sigue imprimiendo en papel, como no iba a imprimirse en papel... pero es algo que ya pocos valoramos, como os digo al final lo valoraremos el día que queramos enseñar unas fotos y no podamos porque se han perdido entre bits de información, porque ese aparato arcaico donde están almacenadas no arranca o porque el disco duro aquel se rompió y es que la caja de metal de la abuela no tenia enchufes ni baterías!
Así que siempre que hagáis fotos de verdad importantes, en ese viaje con vuestra pareja, de ese cumpleaños, de... cualquier día que merezca la pena recordad por algo, imprimidlas, preguntas el precio de las copias o id a una tienda y sacad unas cuantas. Tened en casa un álbum o una de esas cajas de galletas (que por cierto aun siguen vendiendo...) para ir soltándolas ahí y poder mostrarlas dentro de muchos años.